Es un transtorno general, que afecta a numerosos órganos e incapacita a personas jóvenes (entre 30-35 años). Es muy poco frecuente (13 casos por millón) y normalmente se diagnostica mal y tarde.
No es una enfermedad ÚNICAMENTE de la sangre, como muchos especialistas creen. Los glóbulos rojos se destruyen, SÍ, pero además, el peligro de infarto, insuficiencia respiratoria o fallo renal es brutal y los síntomas que te acompañan siempre son la sensación de ahogo, el cansancio crónico y constante y, sobre todo, el dolor (en la barriga, en la cabeza, en brazos y piernas, ...). Una persona joven y dinámica queda postrada a una vida limitada, como la de un anciano, pero sabiendo que nunca llegará a serlo.
28/4/09
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